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CATÁSTROFES

El mundo está marcado por una serie de acontecimientos que han pasado a la historia. En la actualidad, muchos de esos lugares asediados por el dolor y la tragedia son foco de turismo masivo. En este reportaje se repasarán algunos de ellos y se invitará a la reflexión respecto a esta clase de prácticas.  ¿Hasta qué punto el ser humano está verdaderamente interesado en la historia de estos sucesos o se está dejando guiar por el morbo y la curiosidad?

Al final de la página encontrareis una entrevista a Xabier Fernández, excorresponsal de guerra para la Agencia EFE en la que podréis escuchar la opinión al respecto de una persona que ha sido testigo directo de una catástrofe

Catástrofe, cataclismo, hecatombe, desgracia, siniestro... El caso es que todos los caminos llegan a Roma, es decir, al dolor y la destrucción. La historia de la humanidad se ha basado en enlazar una catástrofe con otra. Primero vino el meteorito que extinguió a los dinosaurios, después el deshielo... Pero esos sucesos no estaban en manos de los seres que habitaban en ese momento la Tierra. Posteriormente llegaron lo que conocemos como guerras, conflictos armados de destrucción masiva que se han producido porque el ser humano no ha sido capaz de razonar, comunicarse propiamente, porque impera la ley del más fuerte o simplemente porque las personas tienen la necesidad constante de demostrar que son mejores que el de al lado. Más poderosos, con apoyos más fuertes, con mejores medios para alcanzar el progreso... El caso es que desde que los humanos han llegado a la tierra no ha tenido problemas en destruir, o por lo menos intentarlo, a los de su misma especie. Algo que a ojos de una persona del siglo XXI puede parecer arcaico, pero generar un conflicto bélico por motivos que no lo merecen, como puede el hecho de negarse a respetar a las otras personas con las que se comparte territorio, sigue ocurriendo. 

Aunque no todas las catástrofes son de tipo bélico, hay catástrofes que han sucedido porque en un intento de hacer progreso algo ha fallado y ha provocado una destrucción masiva e irreversible. En el caso del accidente de Chernóbil, cuando el reactor de la central nuclear estalló, toda la ciudad de Prypiat pasó a ser una ciudad fantasma infestada de una radiación que impediría que la ciudad reviviese. Por no hablar de la cantidad de muertos que todo ello acarreó. 

Las Catacumbas de París surgieron porque la sobrepoblación de cadáveres que había en la "ciudad del amor" iba a obligar a trasladar los restos de los difuntos a cementerios a las afueras de la ciudad. La decoración de los pasadizos con los huesos fue más bien una casualidad, pero una cosa no quita la otra y es que los parisinos fallecidos no tenían un lugar en condiciones para descansar, se los trató como muertos insignificantes. 

Por la razón que sea, no es importante el tipo de catástrofe, la cuestión es que el ser humano ya ha demostrado que la muerte es algo a lo que le teme, pero una vez sucede le es insignificante

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