
Erupción del Volcán Eyjafjallajökull (2010)
El 20 de marzo de 2010, el volcán Eyjafjallajökull, situado en el sur de Islandia, despertó tras casi dos siglos de letargo. La actividad comenzó en la región de Fimmvörðuháls, al este del cráter principal, con una erupción de tipo efusivo, que atrajo a curiosos y amantes de la naturaleza. Sin embargo, el 14 de abril, la situación cambió radicalmente: la erupción se trasladó al cráter principal, bajo el glaciar Eyjafjallajökull, desencadenando una violenta explosión que provocó el deshielo masivo del glaciar, inundaciones repentinas y la evacuación de cientos de personas.
La columna de ceniza se elevó a más de 9 kilómetros de altura, extendiéndose por el cielo europeo y obligando a cancelar más de 100.000 vuelos en el mayor cierre del espacio aéreo desde la Segunda Guerra Mundial. Durante semanas, millones de pasajeros quedaron atrapados, y la erupción se convirtió en un símbolo del poder imprevisible de la naturaleza frente a la fragilidad de la infraestructura humana.



